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Sobre la autora

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Me llamo Cristina Aroutiounova, nací en 1983 en Bakú, la capital de Azerbaiyán, y crecí en Stávropol (Rusia). Actualmente soy traductora autónoma de francés ↔ español y ruso ↔ español, y además traductora jurada de francés. Me especialicé en traducción jurídica, y aunque me guste la jurídica tras años de experiencia, creo que no es mi preferida, y por eso he hecho todo tipo de trabajos de traducción, desde traducir cartas personales y menús de restaurantes hasta webs como la de Hannibal Laguna, Destinia (aun en proceso de traducción), guías turísticas, etc.  No he tenido la oportunidad de trabajar en plantilla en empresas de traducción, pero si he hecho mis pinitos como traductora-intérprete en la Comisaría de la Policía Nacional de Alicante y en otras empresas ejerciendo de chica-multiusos: traduciendo la web de la empresa, creando panfletos publicitarios en otros idiomas, atendiendo a clientes extranjeros, profesora particular, etc.  También he tenido la oportunidad de participar en las Sesiones Simuladas de Actuaciones Judiciales Mediadas por Intérpretes, organizadas por la UA durante el seminario de Mediación Interlingüística en la Administración Pública y la Escuela de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Alicante.

Nunca tuve muy claro qué quería ser de mayor, un día quería ser arqueóloga, otro veterinaria, otro diseñadora y así un largo etc. Estudié en Rusia hasta 6º de EGB y no fui una alumna destacada, aunque cabría decir que la enseñanza rusa es mucho más dura y seria que la europea. Hasta que llegué aquí y tuve que aprender un nuevo idioma, una nueva cultura, un mundo completamente nuevo para mí. No empecé a hablar español hasta pasado un año, porque no me sentía segura y era bastante tímida, pero en mi casa, mientras los demás niños se iban a jugar al parque, yo a mis 11 años me dedicaba a traducir los libros y tebeos que tenía en ruso al español y viceversa, creo que aún conservo mis primeras traducciones en alguna de las cajas que tengo en el altillo.

Durante mi etapa escolar, las clases que más me fascinaban eran las de español, literatura y francés. Sin darme cuenta, ejercía de traductor-intérprete todos los días, era la traductora personal de mis padres. Me llevaban a todas partes con ellos porque yo hablaba y entendía mejor el español, ya sabéis que un niño aprende mucho más rápido que un adulto. Así que, sin quererlo iba introduciéndome poco a poco en el mundo de la traducción. Y así, pasados unos años decidí hacer traducción e interpretación de francés en la Universidad de Alicante. ¿Por qué no hice inglés? No lo sé, quizás porque siempre fue un idioma obligatorio tanto en España como en Rusia, o porque el francés siempre me pareció un idioma extraordinario.

Mi etapa universitaria fue una de las mejores épocas de mi vida, aprendí muchísimo, conocí muchísima gente, viaje al extranjero como Auxiliar de Conversación en Cahors (Francia), vi como trabajaban los verdaderos profesionales de la traducción, etc. Fui una de las primeras personas de mi promoción en participar en un proyecto de traducción “de verdad”, un catálogo de productos de 3M, y fue en ese momento cuando me di cuenta que la carrera no es suficiente: no refleja el mundo real de la traducción, muchas de las asignaturas, por muy interesantes que resulten, no sirven en la práctica, la enseñanza informática es muy escasa en las facultades de traducción, y en cambio, es imprescindible en el mundo real, etc. En mi opinión, la enseñanza de la traducción debería modernizarse y enfocarse hacia la realidad.

Currículum Vitae

CV español

CV English

 

 

Agencias y empresas con las que trabajo:

Punto y coma

Soleil Traducciones

Versal Translate

Bluguia

Aston Idiomas del Mundo

PBM Servicios Lingüísticos

Bernhard Traducciones