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2014

Empezamos un año nuevo, con nuevos objetivos por cumplir durante los 12 meses que tenemos por delante. Muchos han publicado su resumen del 2013 y sus propósitos para el 2014, como todos los años.

No hablaré del 2013, ya que no ha sido un buen año para mí, sobre todo en lo personal; a nivel profesional no me puedo quejar, con echar un vistazo al blog —que lo tengo muy abandonado— se nota que no he parado. He trabajado mucho, he conseguido clientes nuevos y no he perdido a los que ya tenía, he mejorado en mi trabajo, he aprendido muchísimo, pero aún queda mucho camino por delante. Y lo más importante: he cambiado mi forma de vida. Me cuido mucho más, dedico más tiempo a mi forma física, intento no agobiarme/estresarme con el trabajo, etc. En pocas palabras: mi salud es lo primero.

Para este nuevo año tengo grandes planes y espero que vayan bien. Cuando esté todo encauzado lo anunciaré como es debido. Durante estos últimos meses, junto con una gran amiga, hemos ido cociendo un gran proyecto, que pronto verá la luz.

¿Metas para el 2014? Muchísimas, pero como bien dice el refranero: el que mucho abarca, poco aprieta. multitareaAsí que, seré realista y me propondré solo cinco objetivos:

- Lanzar el proyecto que tanto tiempo llevamos preparando, y sacarlo adelante.
- Mejorar a nivel profesional y formarme más.
- Participar más en los saraos «traductoriles».
- Mejorar mi facturación.
- ¡Ser feliz!

¡Suerte! ¡Tenemos por delante 365 oportunidades para mejorar!

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Al mal tiempo, buena cara.

Lo único que oímos hoy en día es CRISIS. Ese horrible vocablo que conlleva un montón de desagradables noticias: un recorte por aquí, otro por allá, subida de impuestos, subida de la cuota del RETA y un etcétera sin fin.

Crisis

¡Así quedará nuestro negocio si hacemos caso a los medios de comunicación!

Pero, querido traductor, no desalientes. ¡Apaga la televisión! ¡Cierra ese periódico que solo trae malas noticias! ¡No dejes que los medios de comunicación intoxiquen tu vida laboral! Como dice el gran Xosé Castro: «Para triunfar lo más importante es la actitud.»

¿Tu buzón de entrada está vacío? ¿Llevas una semana parado? ¿Tu cliente principal ha decidido cambiar sus políticas de pago y no te convencen? ¿O directamente ha decidido cambiar de proveedor?  Quizás haya llegado el momento de buscar clientes nuevos o de innovar.

No tenía pensado ponerme a escribir sobre cómo buscar y/o mantener clientes en el mundo de la traducción. Por lo tanto, os dejo algunos consejos de otros compañeros de profesión.

En el blog de Blog de Daniel González encontraréis un sinfín de útiles consejos.

Pablo Muñoz, del famosísimo blog Algo más que traducir, explica cómo ganarse la confianza de nuestros clientes.

Nuestra compañera, Merche García Lledó, del blog Traducir&co, también tiene varias entradas muy interesantes y útiles: «Visibilidad ≠ Calidad: no todo es marketing», «Los inicios en la profesión de algunos traductores», «Medios de comunicación o cómo desmotivar a una generación entera» (de imprescindible lectura) y «Los 10 mandamientos del traductor emprendedor».

En el blog Construyendo traducciones encontraréis otra entrada interesante: Marketing para traductores: estrategias de diferenciación.

En la Linterna del traductor tenéis un Decálogo del traductor autónomo principiante.

Rafael López Sánchez, en su blog Jugando@Traducir, nos da las 7 claves del traductor negociador.

También podéis leer las entradas relacionadas con Traduemprende que se han publicado en diferentes blogs, después de ese gran evento.

Podría seguir poniendo un montón de entradas útiles, pero entonces esta entrada ocuparía demasiadas líneas. Os aconsejo que no desaniméis, que acudáis a otros compañeros y, sobre todo, que leáis cosas positivas y cambiéis de actitud.

¡Yo no voy a ser menos! En mi caso últimamente el trabajo escasea, así que he decidido emprender un proyecto nuevo de coworking junto con una compañera de carrera. Además de otro proyecto, que nada tiene que ver con la traducción, que poco a poco empieza a ver la luz.


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Hay la hortografia!

Últimamente, en la gran mayoría de los encargos que recibo, encuentro muchísimos errores y faltas de ortografía. Sobre todo en textos turísticos, comerciales y webs. ¿Es algo habitual? Por no mencionar la redacción, que a veces es bastante desastrosa.

Muchas veces pueden ser faltas poco significativas y que no dificultan la traducción, pero en otros casos sí puede llevar a la confusión.

¿Ein?

¿Cómo?

Algunas de esas faltas o errores a veces se deben a que el autor no ha repasado el texto ni lo ha releído después de escribirlo. Simplemente se ha fiado del corrector del procesador de textos y no ha reparado en cosas como: «practica», en lugar de «práctica»; «edifico», en lugar de «edificio» o «proyecto», en lugar de «proyectó». Y de la puntuación ya ni hablo, creo que muchos «creadores» de textos desconocen la existencia del punto y coma (;), de los dos puntos (:) o de la raya (—), hasta diría que incluso de la coma (,). Esas frases interminables de cuatro líneas con una única coma (,)…  ¡qué maravilla! También están las mayúsculas y minúsculas, parece ser que cada vez más copiamos el estilo de nuestros vecinos anglosajones (los meses  escritos en mayúsculas, los cargos políticos en mayúscula, los puestos de trabajo en mayúscula, las nacionalidades en mayúscula y un larguísimo etcétera).

Pero, ente todos estos errores y faltas, la que más me ha llamado la atención es la locución «en torno», que en repetidas ocasiones aparece escrita como «entorno». Parece ser que es un error bastante habitual. ¡Mira que son fáciles de distinguir! Tal y como dice Fundeu: la locución en torno, que significa ‘acerca (de)’, ‘alrededor (de)’, ‘en relación (con)’ o ‘aproximadamente’  se escribe en dos palabras, y no debe confundirse con el sustantivo entorno, que quiere decir ‘ambiente’, ‘lo que rodea’, y se escribe en una sola palabra.

Otro error bastante habitual es la acentuación de los adverbios como y donde. Sé que a veces resulta difícil determinar si lleva o no tilde, sobre todo cuando se trata de «como», pero creo que no cuesta nada pararse a pensar si la lleva o no.

¡Escribir bien no cuesta nada!

¡Escribir bien no cuesta nada!

Generalmente, suelo advertir a mis clientes habituales sobre los posibles errores que pueda tener el texto —sobre todo si se trata de textos dirigidos al público—, aunque no cobre por ello. ¿Vosotros qué hacéis? Sé que no nos pagan por corregir, sino por traducir, pero a veces te sangran tanto los ojos u obstaculiza tanto la traducción, que simplemente no puedes evitar decírselo al cliente. En general, la gente suele ser agradecida, pero no siempre reacciona bien. ¿Os ha pasado alguna vez?

En mi opinión una web, un folleto publicitario o turístico con faltas de ortografía o errores puede dar a entender que no eres una empresa seria e incluso hacer dudar al cliente sobre la calidad de tus productos.


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SOFTWARE LIBRE

Actualmente todo cuesta pasta, y en ocasiones más de la que esperamos. En nuestra «oficina» debemos rodearnos de todo tipo de cacharros y programitas. Ya no basta solo con un procesador de texto. Necesitas todo tipo de recursos a la hora de enfrentarte a archivos infernales de clientes que desconocen nuestra profesión.

Esta misma semana me ha llegado un correo con 5 imágenes adjuntas (¡ya no son ni pdfs!) con el siguiente mensaje:

«Buenos días:

Necesitamos el presupuesto y el plazo para traducir estos documentos.

Un saludo,

Pepito de los Palotes»

Tú miras los archivos, los archivos te miran a ti… Respiras hondo y empiezas a hacer tu presupuesto. Primero, conviertes los archivos a PDF con LibreOffice, luego los pasas por un OCR (rondan los 100 €) o los subes a alguna web tipo Zamzar (¡gratuitas! Aunque surge la problemática de la confidencialidad de datos), los conviertes a formato .odt (.doc/.docx en caso de querer pagar una licencia de unos 200 €), haces el recuento de palabras y mandas el presupuesto a tu cliente. En ciertos casos, incluso te planteas cobrar por el presupuesto.

¡Soy libre!

¡Soy libre!

Tu cliente echa un vistazo al presupuesto y como ha oído hablar de estos traductores holgazanes que tienen programas fantásticos que traducen por él (TAO) dice que le hagas una rebajita por las repeticiones y que si le haces la rebajita, el trabajo es tuyo seguro. Y, puesto que la economía no está para tirar cohetes, te decides a ver las estadísticas del posible proyecto. Abres el programa de traducción asistida por ordenador, en mi caso OmegaT (¡gratis y fantástico!), y sacas las estadísticas del proyecto. Si usas la famosa TAO que todas las empresas de traducción suelen exigir, seguramente te habrás gastado cerca de los 800 €. Todo esto sin mencionar lo que te habrá costado el sistema operativo y otros programitas que usas a diario.

Finalmente el proyecto tenía unas 7000 palabras, de las cuales 1005 eran repeticiones. Tu cliente se queda contento y tú te lanzas a traducir.

Con todo esto, quiero decir que no tenemos que ir a morir a las grandes multinacionales de software, podemos trabajar con el software libre y hacerles ver a las empresas que programas como LibreOffice (por poner un ejemplo) no son peores que los archiconocidos procesadores de textos. Que existe gran variedad de software libre que funciona igual de bien, o incluso mejor, que el software de pago.

El día 15 de diciembre asistí a un curso de OmegaT que organizó la Xarxa en Elche. Y aunque uso el OmegaT a diario, aprendí algunas cosillas nuevas y aporte mis conocimientos para ayudar a los compañeros. Quizás la interfaz de OmegaT no sea tan bonita como otras, pero las prestaciones son bastante similares, incluso, en su nueva versión, permite el trabajo en grupo. Sus desarrolladores escuchan a los usuarios y resuelven todas las dudas que puedan surgir.  ¡Os animo a probarlo!

Para más información sobre software libre para traductores, os recomiendo echar un vistazo al blog de Traducción y mundo libre.

 


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Mi primera charla

Recientemente me estrené como  «ponente», aunque más que ponente, que suena demasiado rimbombante y erudito, yo diría «contadora de experiencias».

Hace poco, para ser exactos el día 30 de marzo, tuve el placer de participar como ponente (¡ni más ni menos!) en el Seminario sobre traducción e interpretación económica e institucional: docencia, investigación y profesión que ha organizado la UA para los meses primaverales (marzo, abril y mayo).

Supongo que todos habréis leído ya la magnífica entrada que publicó Raimundo Rizo sobre la famosa charla.  Sinceramente fue una experiencia fantástica y no dudaría en repetirla y la sobremesa fue aún mejor.

Al principio me daba un poco de pánico salir al estrado. Te planteas si realmente podrás dar la talla, si podrás aportar algo interesante a los oyentes, si tu charla no será demasiado aburrida, etc.  Pero al final, una vez te armas de valor, te reúnes con tu compañero de charla, vuelcas toda la información que te gustaría contar y te das cuenta que te falta tiempo para contar todas esas cosillas que llevas dentro.

En principio teníamos 45 minutos para la ponencia, pero creo que se nos quedaron cortos.  Nos pedían que diésemos una imagen crítica del máster de Traducción Institucional que cursamos en el 2009, que contásemos un poco nuestra experiencia profesional tras acabar los estudios.

Tras hacer un brainstorming decidimos separar la ponencia en tres partes: una visión general de los másteres que se ofrecen hoy, donde mencionamos a nuestros compañeros Olli Carreira y Ana Fuentes. Intentamos dar una visión más real sobre lo que sucede tras cursar un máster. ¡Generalmente no sucede nada especial! Como bien decía Ana en su blog: «un máster no es la panacea, ni te abrirá automáticamente las puertas al mercado laboral. Sin embargo, sí puede ayudarte a profundizar conocimientos y plantearte salidas profesionales que antes desconocías». En esta parte también hablamos sobre cuán importante es hacer una elección acertada y pensarse bien las cosas antes de meterse de cabeza en un máster, debemos sopesar muchísimos factores antes de decidirnos.

Animamos a los alumnos a asomar su cabecita al mundo real un par de años antes de decidirse por un máster. De esta forma uno puede averiguar qué conocimientos le faltan, qué rama de la traducción es la que más le gusta, si realmente le hace falta cursar un máster, etc. Creo que con ese consejillo nos metimos a todos los alumnos en el bolsillo (¡Gracias, Olli!).

Y una vez en materia, Rai habló sobre los pros del máster de Traducción Institucional de la UA.  Mientras que a mí me tocó la parte fea, tuve que hablar sobre los contras del máster. ¡Con tacto, claro! Aunque los profesores ya estaban preparados a que les pusiésemos algo verdes, fuimos buenos. La verdad es que desde el año 2009 el máster ha evolucionado muchísimo y a mejor. Han quitado asignaturas de teoría, han implementado prácticas con TAO y lo han enfocado al mundo real de la profesión. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que nuestros profesores intentan estar al día en lo que al mundo laboral se refiere y según veo lo están consiguiendo.

Mientras nosotros en 2009 tuvimos asignaturas como «Análisis de la traducción» y «Teoría de la traducción», actualmente el máster está más enfocado hacia la especialización como puede ser la traducción económica o la traducción jurídica.

Con nuestro pequeño análisis intentamos dar ideas nuevas a los profesores e informar a los alumnos que quieran cursas el máster en cuestión. Propusimos a los profesores que en la práctica del encargo real, que realizamos en la asignatura de Traducción económica, el cliente fuese un poco más puñetero, pues pocos son clientes perfectos. De esta forma los alumnos podrían lidiar con un cliente que se queja constantemente, ya sea a causa de las tarifas, de los plazos o cualquier otra cosa que se le pueda ocurrir. También sugerimos que en las clases de interpretación no solo se insistiese en la interpretación en instituciones internacionales, sino también en servicios públicos como pueden ser hospitales, comisarias, juzgados, etc. Yo lo habría agradecido muchísimo en mis años de estudio.

Pero, además de todo esto, el tema estrella fue la informática, en este punto fue donde todos los oyentes se animaron a participar. Me sorprendió mucho oír que aún hay gente que le tiene pánico al ordenador, que no se atreve a trastear los procesadores de texto o cualquier otro programa. Los alumnos se quejaban que la formación en ofimática —más que en informática— es bastante escasa tanto en la carrera, como en los másteres. La verdad es que estoy de acuerdo con ellos, pero también he de decir que uno tiene que ser un poco autodidacta, pues en la universidad tampoco pueden enseñarte todo. Tal y como insistimos en la charla: no hay que tenerle miedo al ordenador, será tu herramienta de trabajo. La red está llena de recursos y hemos de aprovecharlos. ¿No sabes cómo manejar el programita para el trabajo de Terminología? ¡Búscalo en la red! ¡Lee foros y manuales! No dudes en preguntar a tus compañeros o algún traductor que conozcas. ¡Hemos de conocer nuestra herramienta de trabajo! Y la excusa de «esto no me lo han enseñado» no vale.

Finalmente hablamos un poco sobre nuestra experiencia, sobre la búsqueda de trabajo y las salidas laborales. Pero como no nos dio tiempo a todo, a la salida pudimos debatir un poco más sobre la profesión.

Si queréis leer algo más sobre la ponencia, uno de los oyentes nos dedicó una entrada: Seminario sobre traducción e interpretación económica e institucional: docencia, investigación y profesión. Parte I

Además aquí os dejo la presentación que hicimos para acompañar la charla.

Y como le he cogido gustillo a esto, esta tarde me han invitado a una clase de primero de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante para contarles un poco mi experiencia como traductora autónoma.


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