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Hay la hortografia!

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Últimamente, en la gran mayoría de los encargos que recibo, encuentro muchísimos errores y faltas de ortografía. Sobre todo en textos turísticos, comerciales y webs. ¿Es algo habitual? Por no mencionar la redacción, que a veces es bastante desastrosa.

Muchas veces pueden ser faltas poco significativas y que no dificultan la traducción, pero en otros casos sí puede llevar a la confusión.

¿Ein?

¿Cómo?

Algunas de esas faltas o errores a veces se deben a que el autor no ha repasado el texto ni lo ha releído después de escribirlo. Simplemente se ha fiado del corrector del procesador de textos y no ha reparado en cosas como: «practica», en lugar de «práctica»; «edifico», en lugar de «edificio» o «proyecto», en lugar de «proyectó». Y de la puntuación ya ni hablo, creo que muchos «creadores» de textos desconocen la existencia del punto y coma (;), de los dos puntos (:) o de la raya (—), hasta diría que incluso de la coma (,). Esas frases interminables de cuatro líneas con una única coma (,)…  ¡qué maravilla! También están las mayúsculas y minúsculas, parece ser que cada vez más copiamos el estilo de nuestros vecinos anglosajones (los meses  escritos en mayúsculas, los cargos políticos en mayúscula, los puestos de trabajo en mayúscula, las nacionalidades en mayúscula y un larguísimo etcétera).

Pero, ente todos estos errores y faltas, la que más me ha llamado la atención es la locución «en torno», que en repetidas ocasiones aparece escrita como «entorno». Parece ser que es un error bastante habitual. ¡Mira que son fáciles de distinguir! Tal y como dice Fundeu: la locución en torno, que significa ‘acerca (de)’, ‘alrededor (de)’, ‘en relación (con)’ o ‘aproximadamente’  se escribe en dos palabras, y no debe confundirse con el sustantivo entorno, que quiere decir ‘ambiente’, ‘lo que rodea’, y se escribe en una sola palabra.

Otro error bastante habitual es la acentuación de los adverbios como y donde. Sé que a veces resulta difícil determinar si lleva o no tilde, sobre todo cuando se trata de «como», pero creo que no cuesta nada pararse a pensar si la lleva o no.

¡Escribir bien no cuesta nada!

¡Escribir bien no cuesta nada!

Generalmente, suelo advertir a mis clientes habituales sobre los posibles errores que pueda tener el texto —sobre todo si se trata de textos dirigidos al público—, aunque no cobre por ello. ¿Vosotros qué hacéis? Sé que no nos pagan por corregir, sino por traducir, pero a veces te sangran tanto los ojos u obstaculiza tanto la traducción, que simplemente no puedes evitar decírselo al cliente. En general, la gente suele ser agradecida, pero no siempre reacciona bien. ¿Os ha pasado alguna vez?

En mi opinión una web, un folleto publicitario o turístico con faltas de ortografía o errores puede dar a entender que no eres una empresa seria e incluso hacer dudar al cliente sobre la calidad de tus productos.


10 comentarios

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  1. Yo suelo advertir al cliente de esos errores, sobre todo si el texto está plagado de ellos o si la diferencia entre «practico» o «practicó» puede significar un cambio completo del sentido del texto.

    Si bien es verdad que no me pagan por ello, creo que es una forma de darle al cliente ese servicio extra que, por ejemplo, las agencias no dan. También creo que es una forma de demostrarle que te preocupas por él y por que su mensaje llegue a buen puerto.

    Por supuesto, hay muchos que se pasan tus advertencias por el mismísimo forro: a esos casi nunca les vuelvo a advertir. Sin embargo, sí que tengo un par de clientes que me agradecen una y otra vez el esfuerzo y no tardan nada en hacer los cambios. Incluso uno me dio una vez un trabajo de corrección ortotipográfica al inglés. Me chocó mucho y le advertí que yo no era nativa, pero me dijo que lo único que le preocupaba era que las comas y los puntos estuviesen bien colocados y que pudiese corregir los fallos que tan habituales son entre los anglohablantes que no han tenido una educación lingüística, como ahora sería la diferencia entre «its» o «it’s», entre «where», «were» y «we’re», o los múltiples «definatly» o «defiantly» (en vez de «definitely») que te encuentras en textos a los que no les han pasado ni el corrector de Word. Creo que esto significó un auténtico «levep up» en la confianza que el cliente me tenía. ;)

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  2. Bueno, bueno, este asunto da para hablar largo y tendido.
    ¿Qué tal si cuento que en el propio Parlamento Europeo recibimos cantidades ingentes de textos mal escritos? En general no se trata tanto de los textos legislativos, que esos están muchísimo más cuidados, pero sí de peticiones, preguntas o textos que clasificamos como “divers” y que básicamente pueden ser cualquier cosa. Aquí el problema básico es que la gente en general decide que prefiere escribir en inglés aún cuando no es su lengua materna, sabiendo que tiene todoel deerecho a hacerlo en cualquiera de las lenguas oficiales. Aunque los errores no se limitan solo a textos en inglés, por supuesto.
    Aquí tenemos la posibilidad de contactar con el responsable del texto (que no es su autor) y pedirle una revisión.
    Personalmente, me dan muchos problemas los errores flagrantes de puntuación y los anacolutos, porque a veces es imposible estar segura de lo que realmente quería decir el autor. De hecho,a veces parece que ni él mismo lo sabía.

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    • Hola, Magda:

      ¡Gracias por contarnos tu experiencia! Siento no haber contestado antes, mi blog se ha vuelto un poco loco y no me avisa de nada.

      A mí me ha llegado a pasar lo siguiente con varios clientes: hay una o muchas frases mal redactadas; le planteo mi duda al cliente; respuesta del cliente -> borra esa frase y ya está. Esto me da a entender que ni el cliente a veces sabe lo que escribe.

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  3. Ana

    Yo corrijo, aunque no me paguen. Quizás sea una deformación personal más que profesional, pero como tengo pocos (pero buenos) clientes me tomo el tiempo de abordar el texto como algo integral, no solo disectado en la parte a traducir. A la larga, los clientes agradecen, felicitan…y vuelven: ) Y cuando les subes un pelito los honorarios saben que es porque el trabajo es total y no solo parcial. De todas formas si quiero corregir la ortografía no pregunto, pero si se trata de la redacción lo planteo como una propuesta, y en el 99% de los casos las aceptan.

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    • Yo a los clientes directos sí los suelo corregir o aconsejarles que corrijan el original, en cuanto a las agencias, a algunas sí se lo comento (la confianza da asco), sin embargo no sé si eso llega al cliente final.

      Gracias por tu comentario, Ana.

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  4. Esmeralda Ramirez de Jennings

    Totalmente de acuerdo. No soy ninguna correctora ni traductora profesional, simplemente una aficionada; corrijo por intuicion. Estoy corrigiendo el libro de un amigo y esta lleno de parrafos de 3/4 de cuartilla. Enunciados de siete o de 10 lineas, demasiadas comas que deberian ser puntos o puntos y comas.
    Tambien he estado traduciendo un libro que mi esposo compilo del diario de Juan Wesley. Extrajo mucho del diario pero tal cual fue escrito, con el ingles britanico de 1700. Se han de imaginar todo lo frustrados que estamos, porque mi marido me ha tenido que ayudar a traducirlo… para mi ha sido imposible hacerlo sola.

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  5. Intento enviar un archivo adicional con errores, pero solo si el cliente lo aprecia. Si veo que pasa olímpicamente, prefiero no perder mi tiempo. Cada cliente tiene sus propias expectativas de calidad, y no hay que defraudarles. :)

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