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Es hora de digitalizarse.

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Hoy en día la tecnología avanza a pasos agigantados y cada día el mundo se digitaliza un poco más.  Poco a poco el papel empieza a salir de nuestras vidas.  Al principio nadie apostaba por las cámaras de fotos digitales, ¡mira ahora! Incluso tenemos álbumes y marcos de fotos digitales. Lo mismo está sucediendo con los libros, aunque hay muchos sectores reacios a los libros electrónicos, creo que los lectores de libros electrónicos están ganando terreno. De hecho, seguro que a más de uno le han traído los Reyes o Papá Noel un lector y estáis la mar de contentos.  Yo tengo uno y no lo cambiaría por nada, ya que no me caben más libros en casa.

Lo mismo ha sucedido con la traducción, pocos usamos diccionarios en papel (a no ser que sean muy especializados, véase mi diccionario de términos de montaña ruso-español/ español-ruso). Hay más recursos útiles en la red que en papel. Muchas obras están ya digitalizadas por lo que es más fácil llegar a ellas. En lugar de esperar un mes para que te llegue a casa la tienes al alcance de un clic de ratón. Las traducciones nos llegan en formato digital y las entregamos en formato digital, lejos quedaron los días de recibir los originales en papel y el recuento de palabras a mano (¡tenía una profesora que lo hacía!). Sin embargo, hay una vertiente de la traducción que se resiste a este fenómeno: la traducción jurada. Quizás esté diciendo una barbaridad, pero opino que está un poco obsoleta.

Sé que ahora todos me diréis: “¡Pero es un documento oficial! ¡Como un documento notarial! ¡Debe estar en soporte papel!”. Lo sé, lo sé. Pero, ¿no creéis que si en este tipo de traducciones evolucionásemos un poco sería más fácil para todos, tanto para el cliente como para el traductor?

La traducción hace tiempo que traspasó las fronteras de tu ciudad, provincia e incluso país. Y la traducción jurada también.  Yo misma he tenido que enviar documentos a Francia o Camerún, y como siempre el cliente lo quería para ayer. Pero siendo una traducción jurada, no puede ser para ayer, por muy corta o simple que sea. Ya no depende de nosotros, sino del servicio de correos o mensajería, y claro el cliente querrá además que se lo mandes mediante una empresa que sea barata y rápida. ¡Difícil!

Y digo yo, ahora que existe la firma digital que sirve para demostrar la autenticidad de un mensaje digital o de un documento electrónico.  ¿La OIL no podría apostar por un método de certificación parecido? Un sello y una firma digital.  Así una vez terminada nuestra traducción jurada la podemos enviar vía mail al cliente con la firma y sello digital y mandarla también en papel, que aunque llegue más tarde el cliente podrá realizar los trámites que necesite con la traducción en soporte electrónico.

Pero mientras la OIL se actualiza (¡dentro de unos cuantos años!), tenemos la magnífica plataforma Júramelo.  Júramelo.es es una plataforma online de solicitud, producción y entrega de traducciones juradas que permite a los usuarios encargar traducciones de forma sencilla a través de internet, y a los traductores jurados registrados obtener clientes de cualquier lugar del mundo. Así que aconsejo a los TIJ por lo menos echarle un vistazo a la web, y si además os decidís a inscribiros recibiréis un paquete de bienvenida muy chulo.

¡Mi nuevo uniforme de trabajo!

¿Creéis que la traducción jurada debería actualizarse?


11 comentarios

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  1. amrikgp

    Muy buena entrada. Creo que todos los TIJ deberíamos planteárnoslo, a ver si se puede hacer una petición de forma oficial. De todos modos, el servicio júramelo.es me parece una idea genial :D aunque todavía no he tenido el honor de recibir mi paquete (envidia sana siento :p).
    Saludos y ¡nos vemos en Alicante!

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  2. Arantxita

    Totalmente de acuerdo. En la pasada SIMO celebrada en Madrid discutí esta propuesta con varios profesionales y la verdad es que, como TIJ, opino que ya es hora de actualizarnos… Además, con el “nuevo” DNI electrónico y las tecnologías adaptadas a este sistema no sería tan complicado “digitalizar” un sello oficial… En fin, está claro que no está en nuestras manos pero por hacernos oir no perdemos nada :)

    PD: Yo también estoy a la espera de mi uniforme de trabajo, envidia sana compartida :P

    Un saludo a todos!

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  3. Marta Callava

    Una entrada estupenda, Cristina.

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  4. Hola Cristina:

    Comparto totalmente tu opinión. Soy TIJ y licenciada en Derecho y, casi todo mi trabajo es para despachos de abogados. No es nada raro que me pidan traducciones juradas de un día para otro de documentos que deben presentar en el juzgado acompañando una demanda o escrito de contestación. Lo que suelo hacer, desde hace ya algunos años es escanear la traducción jurada y sellada a alta resolución y enviarla a mi cliente por correo electrónico, así lo pueden imprimir y presentar en el juzgado. Al final, es potestad del juez admitir o no determinadas pruebas o documentos. Resulta que en el 90% de los casos los admiten. Así que, al menos la Justicia se está modernizando un poco.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.
    Ruth.

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    • Hola, Ruth:
      Yo también lo he hecho alguna que otra vez, pero basta que toque un funcionario “especial” para que no considere como válido ese documento.

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  5. Una vez tuve que enviar una traducción certificada (que no jurada) de un certificado de notas universitario de decenas de páginas a EE. UU. por Correos (urgente y certificado) y… se perdió por el camino. El cliente se cabreó como una mona, pero es lo que tiene apretar las tuercas con las tarifas. Lo acabé enviando por mensajería y entonces ya le llegó. Creo que tardó un mes entre que lo dimos por perdido, lo volví a firmar y lo recibió el cliente. Lo gracioso fue cuando me enteré de que mi cliente había hecho el encargo a espaldas de su jefe, se había embolsado el pago del cliente final y… lo echaron por listo, claro.

    ¿Cómo hacéis los jurados? ¿Estampáis un sello oficial y firmáis cada hoja de los documentos traducidos? Supongo que en un futuro se podrá hacer algo parecido incrustando en un PDF la firma digital del DNIe, no sé.

    Creo que podéis esperar sentados a la revolución digital, vista la implementación del DNIe. Si a mí, que tengo un perfil informático avanzado, me supone varios dolores de cabeza mantenerlo en marcha, me imagino que un ciudadano normal lo ve misión imposible.
    Compré un lector de tarjetas en una tienda: no se hablaba con el certificado. Luego conseguí otro “oficial” entregado por una empresa que tenía un contrato con el gobierno. Costó varios intentos, pero funcionó. Pasado un tiempo, dejó de funcionar. Actualicé los controladores del DNIe con los oficiales de la Policía Nacional y volvió a funcionar. Luego dejó de funcionar. Renové los certificados del DNIe (que no el DNIe) en comisaría y volvió a funcionar. Luego Hacienda no me dejaba subir el 390 en IE9. Activé la vista de compatibilidad y ya funcionó. Me preguntó qué otra forma encontrará el DNIe de hacer mi vida más interesante.

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    • ¡Madre mía, Jordi! Yo me hice el DNIe hace poco, pero visto lo visto no lo voy a usar xD

      Yo, sinceramente, dudo mucho que la OIL se modernice, viendo lo que les cuesta cambiar los criterios de sus exámenes y actualizar la web, lo de la firma y sellos electrónicos está a años luz.
      Lo normal en una jurada, según la legislación, es sellar, firmar y poner una certificación al final del documento o en cada hoja. Luego cada cliente pide una cosa, que le selles y firmes la copia del original, que le selles y firmes todas las hojas del doc, que lo lleves al notario y miles de millones de invenciones nuevas.

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  6. La cuestión es siempre ir adaptándose a los cambios tecnológicos y del entorno para no quedarse descolgados. La actualización es siempre necesaria. Me voy a hacer una camiseta como la que enseñas para trabajar, me encanta. Saludos!!

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