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¡Buen Provecho!

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Enfrentarse  a una traducción no es tarea fácil, sin embargo algunos textos te ponen los pelos como escarpias nada más verlos. No hablo de textos técnicos, llenos de terminología específica, sino de esos que llaman “generales” (creo que ese término no debería existir). ¿Qué es una traducción general? Si cada temática tiene tecnicismos y expresiones características.  Pero este tema de “traducciones generales” voy a dejarlo para otra entrada.

Lo que venía diciendo, recientemente me llama un cliente diciendo que necesita una traducción de un texto “bastante corto y fácil, unas 400 palabras, y cuanto antes mejor”. ¿Qué tipo de texto es? Pues ni más ni menos que la carta de un restaurante. Y ahí es cuando se te ponen los pelos de punta.

Creo que a lo largo de estos años he hecho un par de cartas de restaurante: una para un restaurante vasco y otra para un restaurante mediterráneo.  Y sinceramente, son el tipo de traducción con las que te puedes volver loca y pasarte un día entero mirando la pantalla.

La cultura gastronómica de cada país es un mundo, y si además son culturas lejanas como puede ser la rusa y la española, este tipo de traducciones se convierten en una pesadilla.

Una de las características de las cartas de restaurantes españoles es sobre todo la variedad de pescados y mariscos. En cambio, en Rusia hay otro tipo de variedad. Mientras aquí hablamos de camarones, langostinos, gambas, quisquillas, cigalas, etc.; en Rusia general y coloquialmente todo este tipo de marisco se denomina «креветка», y se distingue principalmente por tamaños y colores (como roja, tigre, etc.).

Y no hablemos de los moluscos: mejillones, almejas, navajas, percebes, vieiras, zamburiñas, etc. Que los rusos hablan de «мидии» y ya está, excepto para las ostras y las vieiras.  ¡Vuélvete loca para traducir todo ese tipo de moluscos!

Cuando terminamos con los moluscos, llegan los pescados, y otra vez a investigar: mero, rape,  sepia, rodaballo, lenguado, etc., etc. Así un día le tuve que demostrar a una señora rusa que la sepia y el calamar no son lo mismo, y que los calamares no son anillas vivientes, ni tampoco son “sepias a la plancha”.

¡La dieta mediterránea!

Y bueno, cuando pasamos a las salsas que acompañan todos estos manjares, ya te puedes dar por muerto y buscar al cocinero del restaurante para ver que llevan esas salsas y como las pones bonitas.  Al igual que los arroces de la costa mediterránea: arroz con costra, arroz a banda, arroz negro, etc. A veces no queda otra salida que poner una pequeña descripción entre paréntesis.

El apartado de las carnes suele dar menos problemas, sólo tienes que investigar sobre los diferentes cortes: entrecot, chuleta, solomillo, etc.

Pero, la némesis del traductor llega cuando aparece el apartado de platos tradicionales. ¿Transcribes el nombre original y le añades una pequeña explicación? Por ejemplo: cocochas. ¿Le das un nombre descriptivo? ¡Muy fácil todo!

¿Y qué hacemos con los postres? No todos conocen el flan, el tocino de cielo o el pan de calatrava o las natillas.  Por lo menos yo en Rusia nunca los he visto, aunque quizás ahora si haya. Un postre típico español es el arroz con leche, sin embargo en Rusia nos lo daban de pequeños como desayuno (рисовая каша), ¡qué poco me gustaba! No lleva canela, pero era arroz cocido con leche y azúcar. ¿Cómo lo traduces entonces? ¿“Pudding de arroz y canela”?

Sé que me dejo muchos otros problemas de traducción “gastronómica” en el tintero, pero esto de fácil no tiene nada. Te puedes pasar unas cuantas horas, o días, devanándote los sesos para dar con la traducción adecuada.

Y cuando un texto así cae en manos inexpertas o en las del hijo del camarero que estuvo 3 meses en Irlanda, nos encontramos con perlas de este estilo:

“Mel i Mató” por “Honey and Killed”, vía "Y tú qué lees"

 

O también perlas como estas, que incluso tuvieron repercusión en www.meneame.net:

Ensaladilla Russian, Sepia to the iron with ali smelt, Almejas to the sailor, Solomillo of Buey, Peppers with beautiful, Tape of lomo, Ham Serrano, Paté of pato with frambuesa, etc. Vía: Microsiervos.

 

¡Qué aproveche, amigos!

 

 


8 comentarios

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  1. Nunca he tenido que traducir una carta (Deity me libre) pero si algún día me toca, traducción descriptiva y que Dios guarde al cliente. ¿”Ternera al horno”? -> “Meat from the cow cooked in the oven” XD.

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  2. Rai

    Yo estuve a punto de traducir una, la tuve delante, pero finalmente se canceló el proyecto.
    Mi primera reacción al leerla fue tragar saliva para luego pensar que era más adecuado, dada las circunstancias, que me tragara la Tierra :D

    Así que Cris, suscribo todas y cada una de tus dudas y problemas existenciales con las cartas de restaurante. ¡Las carga el diablo! :)

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    • ¡Me suena ese proyecto! Esa la tuve que traducir al ruso y la querían para el día siguiente. No veas lo que me reí para traducir “Tocino de cielo” y toda la ristra de arroces y pescados.

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  3. ¡Hola, Cristina!

    Cuánta razón, muchas veces vemos las cartas de los restaurantes y nos morimos de risa, pero en realidad (salvando casos escandalosos) pueden llegar a ser algo complicadísimo, sobre todo si son de restaurantes modernos con platos que ya son suficientemente poco descriptivos en el idioma original.

    Hace poco vino mi jefa a Barcelona y comimos juntas en un restaurante vasco, con nombres 100% regionales de cosas que ni yo sabía lo que eran en castellano. Imagínate la tarea titánica de explicarle la carta y saber elegir qué comíamos… La traducción al inglés era terrible, totalmente incomprensible, tuve que apoderarme de un camarero durante un buen rato.

    De todas formas, creo que todo depende un poco de la libertad que te den los dueños del restaurante a la hora de “modificar” la carta original. Si es mucha, en casos como el de la “Mel i mató”, lo mejor es poner el nombre original para quien conozca el plato y hacer una breve explicación de los ingredientes debajo para quien no tenga la misma suerte. Si yo fuera a Japón y viera “sashimi” traducido en vez de una descripción debajo, me partiría de risa. De hecho, es algo que ya me revienta en algunos restaurantes donde la carta está en tu idioma: viene el nombre del plato pero no los ingredientes, y es un problema para personas alérgicas a ciertos alimentos como yo…

    ¡Un saludo y ánimo!

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    • En mi opinión, lo mejor son las traducciones descriptivas, eso sí, sin pasarse. Y también, si es un plato conocido, como por ejemplo “la paella”, se podría conservar el nombre y añadir una minidescripción entre paréntesis por lo menos con los ingredientes principales.

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  4. Una vez ya me lié muchísimo traduciendo del catalán al castellano un menú especial de temporada en que todos los platos, hasta los postres, llevaban setas… ¡No quiero ni pensar cómo sería traducirlo a un idioma más lejano!

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